Subir en bicicleta el Galibier, el Tourmalet o el
Aubisque, a casi cuarenta grados de temperatura,
después de dos semanas de esfuerzos diarios a
más de cuarenta kilómetros de media durante
unas seis horas al día, debe de ser difícil, muy
difícil. Pero eso no es ahora mismo lo más
complicado del ciclismo. O al menos, no es lo
único complicado. Hay corredores que lo
tienen difícil incluso para correr. Hay
managers contrastados que no encuentran
sponsors. Hay carreras que cierran por falta de
patrocinio. Aficionados que no pueden ver por
Televisión algunas de las pruebas más
importantes. Incluso escribir o hablar sobre el
ciclismo resulta difícil si no es para hacerlo sobre
sospechas masivas de doping, escándalos dentro
y fuera de las carreras o conflictos entre
los distintos estamentos relacionados con el que
no hace mucho tiempo era considerado el segundo
deporte tras el futbol.
No hace muchos años era costumbre en muchas
empresas o grupos de amigos, hacer “porras”
cada vez que comenzaba el Tour o la Vuelta. Unos
iban con el Kas y otros con El Fagor, unos con
Fuente y otros con Ocaña, eran los sustitutos de
quienes en su día se dividían entre seguidores de
Bahamontes o de Loroño, y los predecesores de
quienes luego fueron del Banesto o de la Once
como si el Real Madrid o el Barcelona se trataran.
Años en los que el ciclismo se vivía intensamente
en tertulias, pueblos, medios de comunicación
y en los que las escuelas ciclistas abundaban
casi tanto como las futbolísticas. Algunos explican
el fenómeno de manera simple: Era Indurain, dicen.
El campeón navarro fue una figura irrepetible,
es cierto, pero ganando mucho menos que él,
corredores como el mencionado Fuente, el
mismo Perico Delgado, El Chava Jiménez, Beloki
y otros muchos hicieron vibrar a muchos
aficionados y a otros que se convirtieron al
ciclismo al verles competir durante las
sobremesas de gran parte del año. Luego llegó
el doping y todo entró en crisis. Ante los
escándalos, la falta de normativas claras, los
múltiples intereses cruzados, las informaciones
interesadas y el silencio de los cómplices, todo el
mundo parecía tener una solución “mágica” para
el declive evidente del ciclismo. Personas mucho
más expertas que quien esto escribe son las
encargadas de limpiar un deporte, probablemente
no más sucio que otros muchos, pero que por
razones difíciles de explicar se ha convertido
en el epicentro de la necesaria lucha por
desterrar al doping del mundo del deporte.
Quizás una de esas razones consista en el hecho
de que en el ciclismo no hay seguidores
partidistas de éste o aquel equipo, sino amantes
del ciclismo en general. En el fútbol ocurre lo
contrario. La gente es del Real Madrid, del
Sevilla, el Barça o el Athletic de Bilbao y la
fidelidad a su equipo está por encima de su
amor al futbol en general. Eso explica que un
caso como el de Gurpegui sea tomado en
Bilbao como una afrenta al club, mientras que
hay ciclistas que sin condena alguna y sólo a
base de rumores, se encuentran con que nadie
les defiende. Nadie se daría de baja de un club
de futbol por la existencia del dopaje en su seno.
Un equipo ciclista, sin embargo, desaparecería.
Por eso propongo desde esta tribuna, que me
parece la más idónea, algo que creo puede
ayudar a ir cambiando esta coyuntura. Algo tan
sencillo como “hablar de ciclismo”. Cuando
termina la temporada futbolística no se deja de
escribir, ni discutir sobre el futbol. Aparecen los
rumores, los fichajes, las pretemporadas. En el
ciclismo al terminar la Vuelta, un día para el
Mundial y nada hasta marzo.
No hay manera de enterarse de quién ficha por
qué equipo, no hay entrevistas, no se generan
expectativas que creen ídolos, amor por unos
colores, afición en una palabra. Los medios se
olvidan, los equipos, los primeros interesados en
fomentar el seguimiento hacia la marca que los
promociona, tienen páginas web que dejan de
alimentar y en la que pasan meses enteros sin
nada nuevo.
Devemos crear esa base sobre la que
recuperar el amor por el ciclismo que lo puede
volver a colocar como un deporte con
seguimiento masivo. Por eso propongo a los
aficionados a este bello deporte que
recuperemos algo tan sencillo como “hablar de
ciclismo”. Discutamos y
apasionémonos como antes. Aunque sea tan
difícil como ganar la París-Roubaix en un día de
lluvia y granizo.
interesante lo q pone y unas buenas fotos.
me gusta el ciclismo.
Aupa txirrindulari, podias mejorar el aspecto de la noticia, porque se hace difcil de leer, pero el contenido es muy bueno. Espero tu proxima txoponoticia.
Gero arte