OPINION: hablemos de ciclismo

30 10 2007



Subir en bicicleta el Galibier, el Tourmalet o el 

Aubisque, a casi cuarenta grados de temperatura,

después de dos semanas de esfuerzos diarios a 

más de cuarenta kilómetros de media durante

unas seis horas al día, debe de ser difícil, muy 

difícil. Pero eso no es ahora mismo lo más 

complicado del ciclismo. O al menos, no es lo 

único complicado. Hay corredores que lo 

tienen difícil incluso para correr. Hay 

managers contrastados que no encuentran 

sponsors. Hay carreras que cierran por falta de 

patrocinio. Aficionados que no pueden ver por 

Televisión algunas de las pruebas más 

importantes. Incluso escribir o hablar sobre el 

ciclismo resulta difícil si no es para hacerlo sobre 

sospechas masivas de doping, escándalos dentro 

y fuera de las carreras o conflictos entre 

los distintos estamentos relacionados con el que 

no hace mucho tiempo era considerado el segundo 

deporte tras el futbol.


 




No hace muchos años era costumbre en muchas 



empresas o grupos de amigos, hacer “porras” 

cada vez que comenzaba el Tour o la Vuelta. Unos 

iban con el Kas y otros con El Fagor, unos con 

Fuente y otros con Ocaña, eran los sustitutos de 

quienes en su día se dividían entre seguidores de 

Bahamontes o de Loroño, y los predecesores de 

quienes luego fueron del Banesto o de la Once 

como si el Real Madrid o el Barcelona se trataran. 

Años en los que el ciclismo se vivía intensamente 

en tertulias, pueblos, medios de comunicación

 y en los que las escuelas ciclistas abundaban 

casi tanto como las futbolísticas. Algunos explican

el fenómeno de manera simple: Era Indurain, dicen.


 




El campeón navarro fue una figura irrepetible, 



es cierto, pero ganando mucho menos que él, 

corredores como el mencionado Fuente, el 

mismo Perico Delgado, El Chava Jiménez, Beloki 

y otros muchos hicieron vibrar a muchos 

aficionados y a otros que se convirtieron al 

ciclismo al verles competir durante las 

sobremesas de gran parte del año. Luego llegó 

el doping y todo entró en crisis. Ante los 

escándalos, la falta de normativas claras, los 

múltiples intereses cruzados, las informaciones 

interesadas y el silencio de los cómplices, todo el 

mundo parecía tener una solución “mágica” para 

el declive evidente del ciclismo. Personas mucho 

más expertas que quien esto escribe son las 

encargadas de limpiar un deporte, probablemente 

no más sucio que otros muchos, pero que por 

razones difíciles de explicar se ha convertido 

en el epicentro de la necesaria lucha por 

desterrar al doping del mundo del deporte. 

 

Quizás una de esas razones consista en el hecho 

de que en el ciclismo no hay seguidores 

partidistas de éste o aquel equipo, sino amantes 

del ciclismo en general. En el fútbol ocurre lo 

contrario. La gente es del Real Madrid, del 

Sevilla, el Barça o el Athletic de Bilbao y la 

fidelidad a su equipo está por encima de su 

amor al futbol en general. Eso explica que un 

caso como el de Gurpegui sea tomado en 

Bilbao como una afrenta al club, mientras que 

hay ciclistas que sin condena alguna y sólo a 

base de rumores, se encuentran con que nadie 

les defiende. Nadie se daría de baja de un club 

de futbol por la existencia del dopaje en su seno. 

Un equipo ciclista, sin embargo, desaparecería.


 




Por eso propongo desde esta tribuna, que me 



parece la más idónea, algo que creo puede 

ayudar a ir cambiando esta coyuntura. Algo tan 

sencillo como “hablar de ciclismo”. Cuando 

termina la temporada futbolística no se deja de 

escribir, ni discutir sobre el futbol. Aparecen los 

rumores, los fichajes, las pretemporadas. En el 

ciclismo al terminar la Vuelta, un día para el 

Mundial y nada hasta marzo.


 




No hay manera de enterarse de quién ficha por 

qué equipo, no hay entrevistas, no se generan 

expectativas que creen ídolos, amor por unos 

colores, afición en una palabra. Los medios se 

olvidan, los equipos, los primeros interesados en 

fomentar el seguimiento hacia la marca que los 

promociona, tienen páginas web que dejan de 

alimentar y en la que pasan meses enteros sin 

nada nuevo.


 




 



Devemos crear esa base sobre la que 

recuperar el amor por el ciclismo que lo puede 

volver a colocar como un deporte con 

seguimiento masivo. Por eso propongo a los 

aficionados a este bello deporte que 

recuperemos algo tan sencillo como “hablar de 

ciclismo”. Discutamos y 

apasionémonos como antes. Aunque sea tan 

difícil como ganar la París-Roubaix en un día de 

lluvia y granizo.

 

 

 





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10 10 2007

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